Ahora con lo de la ubicuidad cibernética, antes patrimonio exclusivo de algunos santos, la vida en tiempo real adquiere otra dimensión. Parece como si asistíeramos a la posibilidad de transcurrir con nuestra corta existencia hacia un plus de alternativas muy a tono con el desarrollo de la libertad y sus flujos dentro de una sociedad que redefine su concepto de comunicación y democracia. Bien por el ciberespacio y bien por la multiplicación de las regalías inmediatas de la ubicuidad.
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Realmente, el cambio no depende de la tecnología, sino el que la sociedad la acepte y le sea útil, de no ser así, los fines serían ridículos en la extensión de la palabra.....
Aprovechemos estas Nuevas Tecnologías, explotemos la vanguardia del Siglo XXI.